1 ago. 2007

sobre yoga iyengar

dhanurasana


La importancia de la alineación


Es la columna principal del método. La alineación de los huesos y articulaciones guía a un mejor equilibrio con menos trabajo de los músculos. De este modo, uno gana más estabilidad en las posturas con menos esfuerzo. La alineación correcta mejora la circulación, crea espacio interno (literalmente en las articulaciones), y trae un flujo energético equilibrado a través de todo el cuerpo, que da salud y bienestar. Poner atención en la alineación en el Yoga es mucho más que hacer una lista de puntos a tener en cuenta mientras se realiza una postura. Se trata de desarrollar una conciencia corporal que alcance todos los aspectos de la vida. A partir de la alineación se desprenden tres puntos importantes: la precisión (la gran cantidad de detalles técnicos crea los alineamientos y simetrías, y una postura correcta y saludable), la intensidad (una práctica intensa con ajustes individualizados. De esta manera se consigue la máxima eficiencia en el mínimo tiempo) y el dinamismo (durante las posturas se realizan todos los detalles sin dejar que la inercia o la pasividad se instalen). Estas tres cualidades potencian la rápida evolución personal del practicante, dan la profundad y la amplitud de percepción, desarrollan lo que B.K.S. Iyengar llama “la inteligencia de las células”.


Conciencia corporal



A los principiantes les molestan las partes del cuerpo cuando hacen ajustes. Por ejemplo: los principiantes giran la cabeza cuando quieren girar la columna. Los practicantes más maduros desarrollan una conciencia corporal que se expresa de dos maneras.
La primera es a través del entendimiento de cómo todo está interconectado, son capaces de hacer ajustes sin molestar el resto del cuerpo.
Y la segunda, son capaces de mantener los ajustes como “memoria corporal”. La conciencia corporal brinda los medios para abrir las áreas del cuerpo que están bloqueadas. Esta es una de las razones por la cual el Yoga Iyengar ha tenido tanto éxito en promover una agradable sensación de bienestar.


Conexiones



A través de la enseñanza, Iyengar nos ha mostrado como entender las conexiones entre las diferentes partes del cuerpo. El enseña que la columna recibe el trabajo que realizan las piernas y los brazos. Este principio es tan fundamental que se aplica en todas las posturas. Por ejemplo, en posturas de parado e invertidas la acción de los pies y las piernas pueden hacer que la columna se extienda. En lugar de trabajar directamente en una parte del cuerpo, lo cual muchas veces no es efectivo, nosotros tratamos de entender las conexiones. Iyengar nos ha enseñado que las asanas no son solo una serie de posturas desarrolladas mucho tiempo atrás. Pero si una exploración, un descubrimiento, y una maestría de conexiones que se logran a través de la práctica.



Acción versus Movimiento



Cuando practicamos Yoga Iyengar, descubrimos la diferencia entre acción y movimiento. Como principiante, nuestra atención es capaz de observar solamente el cuerpo periférico y los movimientos externos. Esto es lo que llama movimiento físico. Con el refinamiento, uno comienza a entender las diferentes maneras de practicar. Aprendemos a usar todos los sentidos de la percepción para sentir no solamente lo que esta sucediendo en el cuerpo periférico, pero también lo que esta sucediendo dentro del cuerpo.

Es aquí donde llegamos al punto que describe Iyengar: “Cuando la mente actúa como un puente entre los movimientos musculares y los órganos de la percepción, e introduce el intelecto y lo conecta con todas partes del cuerpo”. Nosotros aprendemos a discriminar con la mente y analizar lo que sentimos dentro de nuestros cuerpos. Esto es llamado acción. La acción es cuando creamos un estiramiento interno, un movimiento que es imperceptible para un observador externo, pero que atrae inteligencia y sabiduría a nuestras posturas. Esta conexión de la mente con todas las partes del cuerpo, potencian la relajación desde la superficie hasta las capas más profundas del cuerpo.


Posturas personalizadas



A través de la práctica continua y con la posibilidad de penetrar más profundo en sí mismo, Iyengar adquirió mucha sabiduría del Yoga. Basado en el entendimiento de su propio cuerpo, él ha enseñado a sus alumnos como penetrar todos los niveles del cuerpo: el físico, el orgánico, y el mental. Esta personalización de la práctica de asana nos permite atender las necesidades personales de acuerdo con los cambios en nuestro estado de salud fisiológica.


Elementos



Otro aspecto del Yoga Iyengar es el uso de elementos, incluyendo ladrillos, mantas, cintos, almohadones cilíndricos, sillas y elementos de madera como un sistema de soporte para alcanzar una mejor simetría y extensión en la postura. Si una persona necesita recibir beneficio con un asana –a nivel físico, orgánico o mental- pero no puede realizar la postura por falta de habilidad o fuerza, un elemento puede ser usado como soporte. Con los elementos, aún una persona con discapacidad o enferma puede beneficiarse con las asanas. Los elementos permiten que todos los alumnos puedan quedarse en las posturas por largo tiempo.

Quedarse en una postura solamente un breve tiempo afecta el cuerpo físico primariamente. Quedarse un largo tiempo en las posturas, los beneficios penetran profundamente en los niveles orgánicos y mentales.

Por Gabriela Giubilaro,

“Extracto Curso de Profundización del método Iyengar”,



YOGA IYENGAR EN LEÓN



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